Johnny Depp, Rob Marshall y Granada

Johnny Depp no nació para ser estrella entre adolescentes toda la vida. O no sólo para eso. Depp (¿por qué todo el mundo pronuncia ‘dip’ y escribe ‘Deep’?) ha consagrado su trabajo como actor gracias a una sabia elección de papeles que encantan a crítica y público: Jack Sparrow, John Dillinger, Willy Wonka, Eduardo Manostijeras, James Barry… Ese carisma especial le ha valido como carta de presentación para que todos los directores de cine se peleen por tenerle en sus títulos de crédito.

Es el caso de Emir Kusturica, que rogó a Depp que fuera su protagonista en un biopic sobre Pancho Villa titulado ‘Los siete amigos de Pancho Villa y la Mujer de los Seis Dedos’. Y aceptó. Una maravillosa noticia para todos los fans españoles del actor, ya que gran parte de la película se rodará en Granada. Aunque aún no están confirmadas las localizaciones definitivas, Kusturica ha asegurado que rodará en la provincia nazarí escenas de montes. Lo que hace sospechar que se dirige a Guadix y Baza, tierra de cine por excelencia donde ya acogieron a Harrison Ford y su Indiana Jones y La Última Cruzada hace más de 20 años. Salma Hayek pondrá la parte femenina a la historia. Ambos actuarán en español; olé.

El poder de atracción ‘Depp’ también va en la dirección contraria. Rob Marshall, director de ‘Chicago’ y ‘Nine’ (una de las grandes favoritas para los Oscar), no pudo decirle que no a Johnny cuando le pidió que fuera el director de Piratas del Caribe 4. No sabemos si los bucaneros saldrán cantores, pero la presencia de Marshall es una apuesta de calidad para Disney.

Gran culpa del éxito de Johnny Depp la tiene Tim Burton, por supuesto. Ambos viven un romance especial desde el principio de los tiempos, que seguirá creciendo con el estreno en 2010 de su particular versión de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, en la que el actor interpreta al Sombrerero Loco. Como anillo al dedo.

Orgullo, Prejuicio y Zombies

Esto confirma que la mente del ser humano es poderosa. No voy a hablar del libro porque, para qué negarlo, nunca lo leí. Ni ‘Jane Austen’ ni ‘Orgullo y Prejuicio’ fueron santas de mi devoción. Ni de cerca. Sin embargo, hace un par de años piqué y me fui al cine a ver a Keira Knightley -semper fidelis, madam- interpretar a Elizabeth Bennet en una película que había tenido una acogida muy positiva entre la crítica.

Error. Y no porque la cinta sea mala. No lo es. Al menos objetivamente. Gran dirección, montaje, fotografía, música, actores, bla, bla, bla. Todo estupendo. Pero, amigos, menudo aburrimiento. Así que, como les decía, salí de la sala y pensé: “Lo buena que sería la película si, de repente, la nave de depredador se estrellara en mitad de la mansión de los pijos esos. O el octavo pasajero. O, quizás, se extendiera un virus zombie…”

Pedid y se os dará: Si han pasado últimamente por su librería favorita habrán visto una novela que seguro les habrá llamado la atención: ‘Orgullo, Prejuicio y Zombies’ (escrito por Seth Grahame-Smith y la original Jane Austen). La historia combina el romanticismo y la ‘pastelosidad’ de la obra original de Austen, con la barbarie, la sangre y el humor de serie ‘b’ que siempre acompaña a los no muertos.

La idea, como poco original, no se iba a hacer esperar en el mundo del cine. Así que cambiamos a la bella Knightley por la no menos bella Natalie Portman, que protagonizará la versión en gran pantalla de la historia de Elizabeth Bennet, una mujer que tiene que decidir entre su amor verdadero, Mr. Darcy,  y la erradicación de la amenaza zombie. Estoy entusiasmado.

Braveheart, 15 años y libertad

Yo soy William Wallace. Dios mio, como pasa el tiempo. Hace 15 años y todavía siento el mismo escalofrío cuando pronuncio esas palabras. Recuerdo, como si lo hubiera visto cientos de veces, que al decir mi nombre todos empezaron a reir. Uno de ellos gritó, entre carcajadas, que yo medía más de dos metros. “Sí, eso dicen -respondí-. Y mata hombres a cientos. Y si estuviese aquí acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos, y también rayos por el culo”.

Fue el 29 de septiembre de 1995. Hasta entonces la guerra había sido contada de muchas maneras. Pero nunca la habíamos vivido desde dentro. Descubrimos que las espadas no eran juguetes para matar dragones, sino cruces que juzgaban la vida entera. Sentimos la inmensidad del miedo producida por un ejército enorme que se abalanza sobre nosotros: ¿El futuro, el paro, la familia, la enfermedad, la pobreza, el hambre? Da igual, era la guerra.

Nuestra guerra. La guerra de los que escuchamos cada una de sus palabras: “Tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso”. Y, dispuestos, cabalgamos sobre una moneda que da vueltas en el aire mientras sortea nuestro destino con la única fe de que “todo hombre muere, pero no todo hombre vive realmente”.

Quince años después seguimos siendo William Wallace. Somos los que creímos en nuestra vocación y arremetimos contra la inseguridad. “Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis… un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces por una oportunidad, sólo una oportunidad, de volver aquí a matar a nuestros enemigos?”

No sé a qué ejército se enfrenta usted. Quizás es el mismo al que nos enfrentamos todos. “Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad”.

Tras el Corazón Verde

-Marty, ¡tenemos que volver!

-¡¿Volver?! ¿Volver a dónde, Doc?

-Tenemos que volver al futuro

Este diálogo -que si no saben de qué película es ya pueden dejar de leer y, no sé, darse caramonazos contra la pared- refleja a la perfección la inmensa necesidad que tiene el cine de hoy, el que nos trae Hollywood, de renovarse. O morir, por favor. Por alguna extraña razón que aún estamos tratando de vislumbrar, la 20th Century Fox ha anunciado que producirá el remake de ‘Tras el Corazón Verde’ (1984, otra vez) con un guión de Dan McDermott (Eagle Eye).

Aún no hay actores seleccionados para sustituir a Michael Douglas, Danny DeVito y Kathleen Turner, pero teniendo en cuenta la enorme cantidad de veces que la hemos visto en la televisión, más de uno se podría presentar al casting con los diálogos ya aprendidos. En fin. El caso es que volvemos a subrayar, una vez más (Karate Kid, Cazafantasmas, Conan…) que hay más de uno que está faltico de nuevas ideas.

Pero justo cuando habíamos perdido la fe en los productores de Hollywood, aparece la revista Time y publica cuales son, a su juicio, los mejores estrenos del año 2009. Por orden: Tiana y el Sapo, Up y el Fantastico Mr. Fox. Tres películas de animación. Y, si las tres tienen sólo una décima parte de la calidad humana y espiritual de Up, me creo las palabras de TIME.

Y es que, en los últimos años, el cine está buscando resquicios por los que escaparse de los estereotipados prototipos de ‘éxito en taquilla’ para convertirse en mucho más que eso: obras maestras. ¿Qué pasaría si Up se presentara a los Oscar en la categoría de mejor película del año? Mi voto estaría claro. Sea como sea, regresemos al futuro, por favor.

Karate Kid (1984)

Karate Kid es una de esas joyas del cine juvenil de los años 80. Daniel Larusso fue el que inspiró la conocida revolución del empollón: “Tú eres grande, fuerte y tienes pintas de matón; pero yo, amigo, sé hacer la patada de la grulla, cuidado”. La película forma parte de un compendio de películas que nunca obtuvieron el sobresaliente por parte de la crítica pero que, años después, aquellos niños espectadores las convertimos en obra de culto.

Hablamos de 1984, un año vital para nuestra imaginación: La Historia Interminable, Terminator, Indiana Jones y el Templo Maldito, Los Cazafantasmas, Pesadilla en Elm Street, Conan el destructor… ¿Ven el parecido entre todas estas historias? Todas crearon escuela. Todas tienen una musiquilla fácilmente reconocible. Todas definen a una generación. Todas tienen personajes carismáticos. Y todas, sin excepción, han caído en las redes del temido ‘remake’.

Después del desgarrador fracaso de Indiana Jones y la Calavera de Cristal y Terminator 4 (y la tercera, claro), las películas que quieren recuperar la creatividad de los 80 copiando a los 80 me dan pánico.

Ayer se publicaron las primeras imágenes de ‘The Karate Kid’ (estreno junio de 2010), en la que el hijo de Will Smith suplanta a Ralph Macchio como ‘Daniel Larusso’ (el nombre de la nueva aún lo desconocemos. No creo que le pegue el italiano al pequeño Príncipe de Bel Air), y Jackie Chan a Pat Morita en el papel del Señor Miyagi. Nunca osaría poner en duda la calidad del siempre estupendo Jackie Chan, sin embargo, auguro una película que ni siquiera rozará el carisma de la original. Insisto, no por los actores (el jovencito Smith ya nos enamoró con su papel de ‘En Busca de la Felicidad’), sino por un director cuyo sus mayores medallas han sido ‘La Pantera Rosa 2’ y ‘El agente Cody Banks’. Y cuidado con las comparaciones: John G. Avildsen, el director de la primera, ganó un Oscar por Rocky.

Ya, ya sé que Karate Kid es cine juvenil, para niños y demás pamplinas. Pero eso no quita que seamos muchos los que, cada vez que veamos un clásico de nuestra infancia destruido, lloremos. Que ya lo decía la copla: “Yo, nací en los ochenta y sobreviví gracia a la grulla de Karate Kid”.