JE Cabrero

El cine siempre fue la excusa

Nine

Nine. Nine. Nine. Nine… Si lo pronuncian muchas veces se darán cuenta de que el sonido es similar a la interjección alemana ‘Nein!’ Y eso es exactamente la última película de Rob Marshal: No. No y nueve veces no por: inaguantable, insufrible, aburrida, hortera, tediosa, excesiva, infumable, absurda e incomprensible. ‘Nein’ -es aposta, a partir de ahora nos referiremos a ella en germánico- cuenta el periplo de Guido (Daniel Day-Lewis), un director de cine italiano que busca su inspiración en las mujeres que le rodean. A juzgar por el resultado de la cinta, Marshal, al igual que su personaje, no consiguió escribir un guión con un mínimo de interés.

No le negaremos a Rob que el montaje de la película es sobresaliente. También la puesta en escena, el vestuario y las localizaciones. Incluso algunas las actrices llegan a inspirar algo de talento. Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que las dos horas de metraje se sienten infinitas por culpa de una historia absurda y de pastiches musicales que, en conjunto, no tienen ni el más mínimo sentido.

Ver ‘Nein’ es como ver un programa tipo Fama mezclado con Operación Triunfo: Cantantes, bailarines, escenarios… Pero sin ninguna conexión entre una actuación y otra. De hecho, yo hubiera agradecido -al menos me hubiera reído- si al final de cada actuación hubiera salido algún profesor tipo Rafa Méndez ha decirle a las actrices: “Sí, has estado muy hot, tienes mucha energy, tienes que enseñar más carne…” Etcétera.

Porque ellas, manque pese, son, la mayor parte del tiempo, maniquíes de Revista televisiva. Se libran, a ratos, Marion Cotillard y Penélope Cruz, que sin duda son las grandes aportaciones de esta cinta. Nicole Kidman, Kate Hudson, Stacy Ferguson e incluso Judi Dench y Sophia Loren, pasan sin pena ni  gloria.

Al principio de ‘Nein’, un periodista le pregunta a Guido en rueda de prensa: “¿No nos va a contar de que trata su próxima película? ¿Se le han terminado sus ideas?” Y, me temo, que esa es la gran metáfora del último fiasco de Rob Marshall: mucho ruido y pocas nueces. Por si aún no les he convencido, insistiré para que no tiren su dinero: es un videoclip hortera. Un auténtico y soberano coñazo.


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