Lucasarts, el arte del píxel

Somos muchos los adultos que guardamos nuestros juguetes de la infancia en cajas de zapatos. Cajas convertidas en cofres del tesoro, protectoras de la verdadera patria del hombre. Hasta ahora, lo normal era encontrar figuras de superhéroes, personajes de películas, muñecos, cromos, juegos de mesa y plastilina congelada en carbonita, entre otras infinitudes. Sin embargo, cada vez son más los que abren la caja y se topan otro puñado de cajas rectangulares, con atractivos diseños, vivos colores y libretos de instalación: videojuegos.

Lucasarts no es la única pero, hoy, es la más añorada. Sin querer, Disney ha convertido a los protectores de esas cajas legendarias en dueños de obras de arte extintas. Lucas transformó su marca de videojuegos en una fábrica de ideas que, en muchos casos, superó a la gran pantalla. Y, por encima de todo, perfiló una serie de personajes tan carismáticos, tan auténticos y originales, que se hace imposible pensar que todavía, en esta época de remakes recurrentes y gatillo fácil, no existan sus películas.

Circula por la Red una petición para George Lucas que lleva miles y miles de firmas: «por favor, George, compra Lucasarts y salva a sus personajes». De verdad que estoy convencido de que es cuestión de tiempo. Que en pocas semanas empezaremos a escuchar rumores sobre el guión de ‘El Día del Tentáculo’, las primeras imágenes de la aventura interestelar ‘The Dig’, el actor que interpretará a Ben en ‘Full Throttle’ y el hechizo musical que precede a los créditos de ‘Monkey Island’.

Películas a las que acudiré presto, como un fiel más congregado por su parroquia. Pero sólo los que arrastramos el ratón para ‘buscar’, ‘coger’, ‘lanzar’, ‘correr’, ‘hablar’ y ‘mezclar’, sabremos lo que se esconde tras la pantalla. Tras el logo de Lucasarts. El tiempo los pondrá en su lugar. En la misma estantería de clásicos del cine, la literatura o la música. Junto a la caja de zapatos. Es cuestión de tiempo.

¿Les apetece repasar algunos vídeos de Lucasarts?

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El Día del tentáculo

¿Se imaginan qué hubiera sido del Universo conocido sin ‘El Día del Tentáculo’? Nada en la ciencia-ficción sería igual: la iniciativa Dharma sería un vestigio de una era inexistente, los doctores Bishop no vivirían a costa de la división Fringe, el Dr. Who viajaría en una moto, el ejército de Adama no habría sobrevivido a los 33 minutos de cuartel que los Cylon cedieron a Galactica y Kirk y Spock no se conocerían con la música de Michael Giacchino de fondo. Entre otras cosas.

The Dig
Una de las aventuras de ciencia ficción más apasionantes del videojuego, basada en una idea de Steven Spielberg. Todo comenzaba con el descubrimiento de un asteroide que se aproxima a la Tierra. Los Estados Unidos envían un grupo de expertos para modificar la trayectoria del meteorito colocando explosivos en su superficie. El principio, similar al de ‘Armageddon’, daba un tremendo giro tras descubrir que el pedrusco, en realidad, es una nave espacial que les lleva a un lejano e inhóspito planeta.

Full throttle
Ben, líder de la banda de moteros ‘The Polecats’, protagoniza este original thriller que recorre las míticas carreteras estadounidenses. Su magnífica combinación de humor, suspense y un acabado gráfico espectacular, lo convirtieron en un clásico básico. Su gran fallo, si lo jugaron, es que era demasiado corto.

Indiana Jones y las llaves de Atlantis
No hace falta presentar al Dr. Jones. Pero sí a esta enorme aventura que nunca vio la luz en la gran pantalla. Una intensa y complicada trama alrededor del mundo con una de las mejores intros de la historia del videojuego. Y no por su calidad gráfica o técnica. Si no por la innovadora -y cinematográfica- manera de empezar a jugar.

Monkey Island
Guybrush Threepwood es uno de los personajes que mejor definen a una generación. La mía. Los que cambiamos la voz rodeados de ordenadores y videojuegos ya empezamos a hablar como los que crecieron con películas de indios y vaqueros en el cine de verano: de clásicos. Quiero decir, cuando Arturo Pérez-Reverte describe con emoción la primera vez que el honroso Capitán Lex le atravesó con la mirada, imagino que debe sentir algo parecido a cuando Threepwood se acerca al venerable –y pixelado- sabio de lo alto de la montaña para anunciarle que quiere ser pirata. O cuando ganó su primer concurso de escupitajos.

Tie Fighter

Lucasarts realizó numerosísimos videojuegos de la saga Star Wars. Desde las versiones en Game Boy y SuperNintendo de la trilogía original, hasta el maravilloso ‘Rebel Army’, pasando por todo tipo de simuladores espaciales. Guardo especial recuerdo de ‘Tie Fighter’ y ‘X-Wing’, dos de los juegos que mejor nos enseñaron a aprovechar las posibilidades del teclado.

Sam & Max: Hit the Road

Sam y Max dos entrañables animales domésticos convertidos en detectives bestiales gracias a las tiras cómicas de Steve Purcell. Sam es un perro antropomorfo y Max es una “cosa conejil hiperquinética”. La violencia de sus métodos nunca fue un problema.

Grim Fandango

Uno de las últimas aventuras gráficas de la edad dorada de Lucasarts. En 1998 vio la luz ‘Grim Fandango’, el periplo tenebroso de Manny Calavera en el Día de los Muertos. Y he aquí mi confesión: nunca lo jugué.

¿Cuál fue su favorito? ¿Comparten sus vídeos de Lucasarts?

  • Lu

    Mi favorito es Monkey Island, para mi el mejor juego de la historia, le eché más horas q a la carrera!

  • Miguel

    El mio el Tie Fighter, era largo y en algunos puntos verdaderamente difícil. Lucasarts forever!

  • Julio

    Mis favoritos: Loom (se te ha olvidado!), Indiana J. y la Última Cruzada y Monkey Island (brutal el tema de la intro, demuestra que el Midi no era tan cutre).
    Y al Pipedream (adaptación del Pipemania del Amiga) también le eché bastantes horas.
    Personalmente creo que el objetivo es desmantelar la estructura de LucasArts y renovar los equipos creativos.
    En los próximos años habrá nuevos juegos retomando títulos anteriores, pero con un concepto más actual.
    Sobre las películas, pasaré por taquilla, pero con inquietud y bastantes reservas.