En la Casa

El vínculo entre maestro y alumno es inevitable. Puede nacer del odio, del amor, de la admiración o de la repudia. Pero si lo son, si terminan siendo maestro y alumno, voz y escucha, el vínculo nacerá indestructible, pese al tiempo, la distancia o la mismísima muerte. Son dos caras de un mismo examen. Pasados los años, unos harán piña para mofarse de ‘El topo’, ‘El plumillas’ o ‘El bigotes’, los profesores de su infancia y adolescencia. Otros sentirán la nostalgia cargada de futuro, el olor del esfuerzo, la vocación que una mañana de noviembre despertó en mitad de la lección.

‘En la casa’ es el maravilloso encuentro de Germain, un profesor de Literatura hastiado de la rutina, y Claude, un alumno adolescente enamorado del mundo que le rodea. A ambos les une una pasión por las historias, por las letras y por el hipnótico proceso de escribir. El director François Ozon mezcla la creatividad, el arte, la realidad más detallista y las mentiras que se disfrazan de verdad para crear un entretenidísimo relato, apasionante en forma y contenido.

La película francesa combina con sabiduría humor, suspense y drama en una película que podría haber firmado el mejor Woody Allen (al que dedica un pequeño guiño a ‘Match Point’). El guion goza de una originalidad absoluta, navegando por tres tramas distintas y complejas que profundizan en aquel teatro sobre el teatro, en aquel meta-escenario de Bertolt Brecht.

Para todo el que soñó vivir de la literatura, ‘En la casa’ es una película imprescindible. Para todo el que sintió un vínculo especial con su profesor, ‘En la casa’ es una película imprescindible. Para todo el que disfrute con una película intrigante, profunda y terriblemente imaginativa, ‘En la casa’ es una película imprescindible. En definitiva, padre o hijo, profesor o alumno, ‘En la casa’ es una película imprescindible. Y ahora, por favor, completen la frase y escríbanla cincuenta veces en la pizarra: “En la casa es una película…”