Errores de rinoceronte

El día que pierda sentido cometer errores estaremos completamente perdidos. No sé quién inventó lo de que para triunfar, para ascender en la pirámide, era obligatorio acertar. ¿Qué clase de chorrada es esa? ¿Acertar siempre? ¡Ja! No conozco a nadie -vivo, muerto o inventado- que haya ganado la batalla final sin haberse dado un buen tropiezo. O dos. O muchos. De hecho, la historia de todo héroe es un continuo tropiezo que termina con un sólo éxito. Uno. El más importante. Un éxito sincero porque es el que buscabas desde el principio. El que sea.

Los villanos, por contra, recopilan cientos de éxitos. Y desechan todos los fracasos.

La crisis nos está haciendo mutar: piel de rinoceronte y estómago de acero. El domingo por la noche escuché a Arturo Pérez-Reverte en Salvados decir que espera que todo este desastre en el que estamos enfrascados termine en algo bueno. Aunque lo duda. Yo, que aún no tengo la edad suficiente para disfrutar del Jazz o aceptar el ‘Amor’ de Haneke, sí lo creo. Creo que nos estamos haciendo fuertes contra el desánimo. La generación que acompaño ha desarrollado una resilencia espectacular al frío y al calor. Y, si no hay opciones, se inventan.

Veo a mi alrededor jóvenes que escriben novelas. Y después la editan, la imprimen y la venden desde su cuenta de Facebook. Veo jóvenes que unifican sus talentos para rodar un corto y presentarlo a todos los certámenes que se precien. Veo jóvenes que emprenden que derrochan amor -un amor que sí puedo entender- por una idea que les apasiona: su bar, su agencia, su proyecto… Veo jóvenes que estudian aunque la calle les diga que estudiar no sirve para nada; estudian porque es lo que son, estudiantes, y no lo que toca ser. Veo jóvenes que hacen la maleta y viajan con la convicción de que hay algo bueno esperándoles en otro lugar. Y salen a buscarlo.

Sí, joder, ya sé que todo es un asco. Pero piensen por un momento en toda esa gente que tienen a su alrededor que aguantan las estocadas con piel de rinoceronte y estómago de acero, ¿no les parece extremadamente motivador? Quiero decir. Que no nos impongan los errores, salgamos a cometerlos.

  • ManuEduSM

    Con su permiso, me lo imprimo y me lo pongo en casa. Es usted muy grande, digno de la trifuerza! 🙂 Un abrazo

    • JeCabrero

      ¡Tirorirorí! (léase como si abriera un cofre)

  • AlexH

    Me quedo con la última frase: “Que no nos impongan los errores, salgamos a cometerlos.”