JE Cabrero

El cine siempre fue la excusa

Mi mundo que es mi realidad

Una de las barreras más importantes que se pone el propio espectador para disfrutar de ‘otro cine’ es ‘la realidad’. Seguro que han escuchado a alguien decir que “esa película no la veo, que para dramas ya tengo el día a día y los informativos”. Y suelen añadir: “Además, para una vez que voy al cine, me apetece algo que distraiga”. Un razonamiento respetable, pero que, a veces, nos impide ver lo bueno que podríamos sacar de esas historias desterradas.

En las últimas semanas han llegado a la cartelera dos estrenos que beben directamente de la crisis: ‘Margin Call’ y ‘Cinco metros cuadrados’. Ambas cintas han sido estrenadas casi de extranjis, con una distribución mínima y unos horarios leoninos. Siguen la estela de ‘Inside Job’ y ‘Company Men’, películas, las cuatro, que rebuscan con el dedo en la llaga de la economía, el trabajo o la vivienda. Historias con las que, probablemente, nos sintamos identificados. Interpelados, al menos.

Ya sea a través de la reflexión o la empatía, estas películas ofrecen al espectador una vía de escape inspiradora que pueden ayudar a derrumbar sus muros particulares. Estoy convencido de que no son horas de ocio desperdiciadas en un mundo repleto de angustias que suben y bajan en una tabla de Wall Street. De hecho, lamento profundamente que el público en general adopte una posición defensiva con estos filmes y no vea el regalo que sus respectivos directores hacen: nos convierten en protagonistas. Esos actores interpretan nuestra realidad.

Pudo ser un filósofo, un tertuliano o un sobre de café -o puede que me lo vaya a inventar-, no recuerdo, pero alguien dijo que la mejor manera de reciclar el mundo es volver imaginarlo. Denle una oportunidad a las historias que sabemos palpar… “Lo siento por interrumpir, sólo he venido a preguntar. Me dicen que soy infeliz, ¿qué puedo hacer por mejorar? ¿Hay tiempo para imaginar mi mundo que es mi realidad?”


Comentarios

Una respuesta a «Mi mundo que es mi realidad»

  1. En esto del cine pasa igual que con la comida. Hay mucha gente que prefiere el «mardonal» o»el chiguarma» para degustar un sabor inteso, jugoso y ya conocido, buscan un placer rápido y seguro.
    Para los que somos «cataollas» , el placer está en degustar sabores diferentes, aunque a veces cueste acostumbrar al paladar. La ventaja que tenemos respecto al mundo gastronómico es que podemos disfrutar de la «haute cuisine» por el mismo precio que vale un «japimil».;)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Salto de Eje

El cine siempre fue la excusa

© Corporación de Medios de Andalucía, S.A. Calle Huelva 2, Polígono de ASEGRA 18210 Peligros (Granada)