El legado de Bourne

‘El legado de Bourne’ sería un fantástico prólogo de una película de verdad. Una película como las que se hacían antes -las tres primeras entregas de la saga, sin ir más lejos-, con un principio, un nudo y un final coherente. Una película que persiguiera una idea concreta y clara, defendida con pasión y ambición. Una película donde sus protagonistas no cayeran en la amarga rutina del mercenario que cobra por correr delante de la cámara. Una película, al fin, que honrara el origen más puro, básico e indivisible del cine: el guion.

A ver. La nueva entrega de Bourne es, en su mayor parte, entretenida. Vale. Hay saltos, explosiones, carreras asfixiantes y algo de incertidumbre entre disparo y disparo. Pero es tan grande el descontrol, lo inconexo entre lo sucedido y lo que va a suceder, la falta absoluta de un rumbo, que el final llega calzado con una paupérrima ambición narrativa, y que esto no es más que un preámbulo a la siguiente entrega, que la sensación de estafa es inevitable. Estafa entendida como mero espectáculo de luces y sombras sobre un escenario vacuo. Inerte. Un ejercicio de marketing.

Aaron Cross (Jeremy Renner) es el sucesor de Jason Bourne. Un soldado física y mentalmente superior al resto, que se ve envuelto en una trama internacional tras los hechos acontecidos en la trilogía original. Pese al cambio de reparto, Tony Gilroy, el director, mantiene la estructura y busca una conexión directa con las aventuras de Bourne. Sin embargo, mientras el objetivo de ‘El caso’, ‘El mito’ y ‘El Ultimatum’ estaban bien definidos, en esta ocasión no es más que una excusa para rodar una entrega más. El objetivo es no terminar -algo similar a lo que pasa con ‘Prometheus’-.

Y si analizamos el entretenimiento por el entretenimiento, también hay grandes lacras: diálogos cargantes e interminables, una duración excesiva y una escena final que termina convirtiéndose en una parodia de sí misma.

Hay opciones peores para una calurosa tarde de verano. El problema es que cada vez es más difícil encontrar una mejor.

  • Yo sinceramente nada más supe de esta película, y pese a que Jeremy Renner me parece un actor ideal para este tipo de películas, tuve claro que en un principio no sería más que el estirar el caramelo y aprovecharse del éxito de las buenas películas precedentes; aún así pienso, sin haberla visto, que a esta nueva por lo menos podemos otorgarle que tiene buenos actores, al menos con un peso específico dentro del panorama internacional, y un presupuesto importante.
    Esto no quita que como digo es estitrar el caramelo, pero como dices espero que la película entretenga.